sábado, 2 de marzo de 2013

Mis vecinos están de obras


Mis vecinos del piso de arriba están arreglando la cocina y los baños. Lo que es muy natural, que en cuanto se acaba de pagar la hipoteca y se ahorra durante unos añitos, quien más quien menos ha pasado por eso. En casa, sin ir más lejos, en septiembre hizo dos años.
Cuesta meterte en obras, cuesta... Nada más pensar lo que se te viene encima, ya te echa p'atrás, pero todo el mundo te lo dice: No seas tonta, que luego te alegras.
Y es verdad. Durante un tiempo (en mi caso fue un mes entre pitos y flautas) tienes la casa que parece el escenario de la guerra serbo-bosnia, pero fíjate que a todo se acostumbra uno.



Nosotros convertimos el salón-comedor en salón-cocina y acabamos cogiéndole el gustillo, porque somos muy de empezar a ver una peli o una serie casi cuando vamos a acabar de comer y era una maravilla no tener que pararla para quitar la mesa y hacerse el café, ya que todo estaba al otro lado del sofá. De hecho mis hijos presentaron una moción formal para que mantuvieramos al menos el microondas en el salón para los restos :-D

Lo que te encontrabas al llegar de la calle 
El comedor reconvertido en cocina (las rayas azules en primer plano son el respaldo del sofá)
Y cuando todo acaba no sólo te alegras en ese momento. Yo me alegro cada vez que entro en la cocina y abro una puerta o un cajón, que ahora lo tengo todo superpráctico. Ya va para tres años y hay veces que me paro en la puerta, la miro y me digo "¡Pero qué bonita es mi cocina, Señor!" Bueno, me digo no, lo digo en voz alta, que yo soy mucho de verbalizar los pensamientos en casa y mucho de hablar con los muebles o con los electrodomésticos, sobre todo con el Federico, que para los que no me conocen en la vida real, es mi ordenador :-)

A lo que iba, que llevamos desde el lunes en lo peor, que es el tirar azulejos (y/o paredes, que no sé yo la envergadura de la obra) y te pasas la mañana mirando p'arriba, como Noé esperando subirse al Arca, y cruzando los dedos pidiendo que los techos tan bonitos de escayola que te pusieron hace dos años sean fuertes y aguanten y luego no te salga ningún recalo y todas esas cosas nefastas que piensas cuando tienes una obra justo encima.

En fin, que me he dado cuenta de que tener un vecino en obras es como ser un fumador pasivo. Se tienen todas las molestias y ninguno de los placeres consecuentes.

;-) Suerte que ayer me vine al Balneario de Cortes y Graena, con mi madre (mañana os lo cuento) y me voy a quitar de encima diez días de obra.
♥ ♥ ♥

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