sábado, 6 de abril de 2013

Más velcro y menos agujeros

¡Qué práctico es el velcro! La de cordones de zapatillas de deporte que nos ha evitado anudar a lo largo de nuestra vida (y si es vida de madre, ya ni te cuento). Y también qué incordio, cuando se te pega a los calcetines, o cuando tienes que usar el chaleco reflectante y el velcro se empeña en pegarse al jersey. Es lo que tiene el velcro, que es como el estribillo de las canciones de moda: Muy pegadizo.


Más de uno sabe ya como se inventó, pero os lo recuerdo brevemente:

Nos remontamos al año 1941 cuando al ingeniero eléctrico suizo George de Mestral, que al parecer solía salir de caza por los Alpes junto a su perro, se le ocurrió echar un vistazo más de cerca a las semillas de bardana que siempre se le adherían en los pantalones y en el pelo de su perro.



(artículo extraído de la web: misremedios.com)

Lo que es ser ingeniero ¡la de veces que habremos venido nosotros del campo con la ropa o la manta plagadita de caíllos! y en lugar de darnos pie a inventar algo útil no hemos hecho más que rezongar quitándolos uno a uno antes de meterla en la lavadora.

(artículo extraído de la web: gerenaviva.blogspot.com.es)

Por suerte para la comodidad de futuras generaciones, al ingeniero De Mestral se le ocurrió mirar las molestas semillas a través del microscopio y vio que estaban formadas por cientos de diminutos ganchos que eran los que se agarraban a los bucles de la ropa. 


 

Esa fue su inspiración para crear dos piezas que se unieran de manera sencilla. Aún así tuvo que trabajar en el diseño y los materiales, pues inicialmente usó el algodón con resultados decepcionantes por lo que probó el uso de las nuevas fibras sintéticas, como el nylon o el poliester, mucho más resistentes y duraderas. Mecanizar el proceso le llevó diez años pero finalmente pudo presentar su idea para la patente en Suiza en 1951 y le fue concedida en 1955. Su nombre velcro es un cruce entre las dos palabras francesas velours ("terciopelo"), y crochet ("gancho").

Como muchos grandes inventos, su uso fue muy reducido, al principio. El gran público no veía las ventajas de este nuevo material y no fue hasta la década de los 60 en que la NASA comenzó a usarlo a gran escala en los trajes espaciales de sus astronautas, que su uso se extendió mayoritariamente al diseño textil.
La NASA sigue siendo el organismo que hace un uso más significativo del velcro. Lo usan en todas partes, no solo en los trajes espaciales, sino para anclar equipos a la pared del transbordador, en ingravidez, cuando tienen que comer, las bandejas de comida se unen con velcro a los muslos de los trajes... 

En nuestra vida diaria, el velcro es mucho más útil de lo que simplemente es un cierre de zapatillas o el ajuste de los puños del anorak.

El truco que os cuento hoy no ahorra dinero, no ahorra tiempo, no ahorra trabajo, pero a las paredes de vuestra cocina o baño les ahorrará un montón de agujeros en los azulejos.
No me gusta hacer agujeros en los azulejos. Si los haces en la pared, cuando ya no son necesarios, con un poco de masilla y pintura la pared queda como nueva. Pero en un azulejo, un agujero es para toda la vida, como si fuera un hijo.
Desde que hice la reforma de la cocina y los baños, procuro restringir al máximo los agujeros. Es una manía, como la de mantener cerradas las puertas de los armarios roperos. Cada uno tiene su propia colección de manías. Por ejemplo he suprimido los toalleros. Las toallas cuelgan de ganchos en las puertas del mueble del lavabo. Los paños de cocina hacen lo mismo en las puertas del mueble del fregadero.


 

En el cuarto de baño tengo un cuadro, que me gustó porque son unas margaritas sobre fondo muy verde y el cuarto de baño tiene azulejos verdes para la zona de la ducha y la cenefa. Pero probablemente me harte de ese cuadro en un futuro próximo. Por eso, en lugar de colgarlo de un clavo, lo que hice fue pegar una tira de velcro a todo lo ancho de su parte superior y otra en la pared a la altura requerida. Apretar y listo. Hace dos años que está así colgado y no se ha movido lo más mínimo.


El mismo sistema usé para un mini tablón de anuncios que puse en la cocina, donde tenemos todos los folletos de "comida para llevar".


Pero lo mejor que he solucionado a base de velcro fue poner bajo el mueble superior de la cocina una regleta de tres focos led, sin hacer un solo agujero. En este caso puse dos tiras de velcro del largo de la regleta, para contrarestar la gravedad vertical. De vez en cuando aprieto la regleta hacia el mueble y ese es todo el mantenimiento que necesita.

 

Ya veis, un montón de agujeros ahorrados, y lo mejor de todo, es que cuando tenga que cambiar algo de sitio, con despegar el velcro, la pared como nueva.
♥ ♥ ♥

No hay comentarios :

Publicar un comentario

Recuerda que no hace falta estar registrado. Elige nombre/URL y pon tu nombre, apodo o nick.
Suscríbete si quieres recibir un aviso en el correo de nuevas respuestas a tu comentario.