El otro día vi el típico coche semi abandonado, cubierto de polvo, en cuyo cristal trasero alguien había sentenciado la típica frase: Lávalo, guarro y me acordé de que tenía que enseñaros algo digno de verse.
Si después de pasar por una carretera polvorienta aparcas tu coche y te encuentras mensajes como estos
Es porque no vives en Texas y no has tenido la suerte de toparte (bueno, tú no, tu coche) con este hombre