A mí lo del despido-jubilación me ha venido de perlas para zambullirme de lleno en el concepto, aunque antes, a ratos perdidos, ya hacía mis pinitos, siempre con la rémora de la carencia genética de creatividad que tengo... Vamos que yo, creatividad=1 o -1 (la mitad de la que me correspondía se quedó en espera para mi hermano Jose y el resto, y más que hubiera tenido, seguro que la estuvieron guardando mis padres para cuando nació mi hermana Encarni) y ¡menos mal! porque de lo contrario tendría la casa que parecería un museo de manualidades, porque cuando hago algo me cuesta horrores desprenderme de ello, aunque desde el principio sea para un regalito o un encargo, a la hora en que está acabado es míiiio, mi tessssooooro.
Bueno, pues antes del ganchillo estuve tonteando con las llamadas "pulseras de la amistad" (si me animo pongo unas cuantas fotillos otro día en otra entrada) y buscando patrones de pulseras, ví la forma de hacer los llaveros tejidos con nombre y la verdad quedan bastante resultones.
Sí, lo sé, la foto no es para ganar el Pulitzer, pero es para que os hagáis una idea de lo bien que quedas con un detallito personalizado, que en tiempos de crisis, tenemos que exprimirnos las neuronas hasta para los regalitos, y que os animéis a hacer cositas.
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