Ayer, haciéndome un tesecito a media tarde, me dio por pensar en lo que me facilita la vida en la cocina el hervidor de agua y que tenía que compartir la experiencia con vosotros.
Supongo que habéis visto un hervidor eléctrico. A priori piensas
¡vaya cacharro inútil! pero no, ya os digo que hace muchísimo apaño en una cocina.
En casa el hervidor entró cuando
Luis David volvió de Londres. Después de nueve meses allí, se había aficionado al té. A mí el té es una bebida que me gusta bastante. Sobre todo el
rooibos, que se conoce como té desteinado, aunque en realidad es una planta africana distinta de la planta del té, que se bebe en infusión y se comercializa con diversos sabores. Me aficionó mi prima
MariCarmen, y cuando voy a Barcelona o ella viene, hay un notable mercadeo de rooibos con chocolate y canela, con caramelo y almendras, con nata y tofee, con tiramisú... Aquí en Granada no encuentro tantas variedades, así que cuando algún amigo va a Sevilla, me hace el favor de comprarme dos o tres variedades en
ASUCA que también tiene tienda online.
A ver, Marga, que te dispersas.
Estaba contándoos que el hervidor entró en casa cuando Luis David volvió de Londres, porque para un tesecito que yo me hacía, calentaba el agua en el microondas, pero allí usaban el hervidor y cuando en el
Lidl lo pusieron de oferta, cayó inmediatamente, a petición del "inglés". Tampoco es que nos destrozara el presupuesto, porque es un pequeño electrodoméstico bastante barato. Los hay a 10€ en las
tiendas MGI (esas en las que todo vale a 10€), a 12,90€ están ahora de oferta en
Hipercor, a 19,90 cuando los ponen en el
Lidl...
¡Y qué buena compra fue esa!
Lo que se compró solo con la intención de calentar agua para el té y las infusiones (desengañaros, el microondas ni remotamente la calienta igual), ha acabado siendo insustituible a la hora de empezar muchas preparaciones de cocina. Mayoritariamente el día que comemos pasta.
¿A quién no le gusta la pasta, eh? Que levante la mano.
La pasta es el recurso más rápido y más barato cuando estás falto de ideas sobre qué comemos hoy, o cuando se te ha ido el santo al cielo o se te ha complicado la mañana y se te ha hecho tardísimo para la comida.
Entonces echas mano de los macarrones, los espaguetti o lo que tengas en la despensa, porque, ya lo dice el paquete, se cuecen en 8 minutos y ya está la comida hecha.
Bueno, a ver, eso cierto cierto no es. Antes tienes que hervir el agua y eso también tarda un tiempo. Entre 5 y 15 minutos, dependiendo de toda una serie de conceptos físicos como la altura sobre el nivel del mar, la temperatura del agua al inicio del calentamiento, la presión atmosférica, la temperatura que le apliques... ¿A que ni remotamente sabíais todo eso y tampoco os interesa en lo más mínimo? Con saber que el agua hierve antes si tapas la olla, ya vamos bien.
Esta mañana me he dedicado a tomar el tiempo que tarda en mi vitrocerámica con el calor al máximo, y
un litro de agua tarda 10 minutos en arrancar a hervir y 50 segundos más en llegar a ese punto de ebullición que no se para cuando le echas la pasta. Total 11 minutos que sumar a los 8 o 10 que tardan los macarrones en cocerse: de 19 a 21 minutos.
Julius en el
Canal Cocina os hace un menú completo en ese tiempo ;-)
A la misma vez he puesto
un litro de agua en el hervidor y ha arrancado a hervir a los 2min 5seg y ha llegado a los 100º (mi hervidor tiene cuatro temperaturas para elegir) a los 2min 50seg.
Ocho minutos antes que el agua de la olla (tapada).
¿Qué para qué os cuento esto? Pues porque es mi truco ahorra-tiempo. Cuando voy a hacer pasta pongo la olla al fuego con dos dedos de agua para que vaya calentando al tiempo que caliento el resto de agua en el hervidor. Normalmente ambas cosas hierven a la vez, así que en tres minutos tengo el agua lista para echar la pasta.
Otros trucos que todos hemos hecho para ganar tiempo en la cocción:
- Empezar con agua caliente (sólo recomendable si tienes calentador propio, no si tienes agua caliente de la caldera de la comunidad)
- Calentar la mitad de agua en la olla y la otra mitad en el microondas.
- Empezar con poca agua y conforme va hirviendo ir añadiendo poco a poco esperando nuevo hervor hasta tener la cantidad necesaria.
Nada comparable en comodidad. Y por supuesto, el mismo "truco" para todas las veces que hay que usar agua hirviendo (esto ya es una perogruyada como la copa de un pino)
Ya sabéis, si veis un hervidor de agua baratito, no penséis
¡vaya cacharro inútil!, que con lo que os quita de trabajo, se amortiza rápido.
Y ya que tenía un litro de agua hirviendo en la olla y otro en el hervidor, ¿a que no adivinais que vamos a comer hoy?
En otra entrada (después de comer, que mira que hora se me ha hecho al final), la receta que es superbaratita ;-)
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