domingo, 27 de enero de 2013

Una comida por todo lo alto


¡Qué domingo más perfecto! No es porque yo sea, ya lo sabéis, feliz con poca cosa. Es que hoy nos ha invitado a comer a su casa mi amiga Emi, para celebrar su ...ytantos cumpleaños y eso no ha sido una comida. Ha sido un agasajo. Nos hemos juntado "las dinosaurias de la Iberia" como dice ella, o sea Mª José, Marimar, ella y yo, que ya no soy de la Iberia pero sigo siendo "dinosauria" ;-) y su marido Luis y sus hijos: Julia, que cada vez está más guapa con esos ojazos que tiene y Luis, que tendría que salir jugador de baloncesto, porque la altura la tiene ya, pero de sobra :-)
La pena es que aún no tengo arraigada el alma blogera y no he hecho ninguna foto al sushi que estaba divino de la muerte, con sus nigiris con atún rojo, gambas, boquerones ahumados, sus bolitas de arroz tan perfectamente formadas (que por lo visto hay que echarles azúcar y vinagre de arroz para que queden tan compactitas que no se desmoronen al cogerlas con los palillos, y todo eso abanicándolas para que se enfríe el arroz prontito - una trabajera vaya) y sus rollitos de algas (que creo que se llaman makis) con todo lo que se rellenan los rollitos de algas, que no he querido preguntar pero que estaban buenísimos. La salsita de soja, el wasabi, el jengibre encurtido... No le faltaba detalle. ¡Ni en el mejor restaurante!.
Y una ensalada libanesa de berenjenas, granos de granada y tahine también para chuparse los dedos.
En esto que estamos acabando el sushi y dice Luis (el marido de la cumpleañera y copartícipe ¡desde las ocho de la mañana! en las labores cocineriles) que va a por el solomillo. Ahí ya hemos abierto los ojos como platos: Lo del sushi era para ir abriendo boca :O
Al solomillo, que era el plato principal, sí que le he hecho foto, porque no todos los días se come solomillo en salsa de chocolate y crema de orejones, y sobre todo porque la presentación era de restaurante de lujo. Y de postre natillas caseras en tulipas de barquillo de chocolate con salsa de frutas del bosque.
¡Ea! ¡Ahí queda eso! Y Albariño y tinto de la tierra (bueno, todo ello convertido en cerveza-sin para mí) y con el postre cava granadino, que era la primera vez que lo probaba y está bue-ní-si-mo.
Y sobremesa hasta las siete de la tarde.
¡Nos lo hemos pasado increíblemente bien! ¡Una gozada total!

Os pongo fotos del solomillo y el postre para que se os haga la boca agua ;-)

    

¡Gracias por una tarde perfecta, Emi, wapaaaa! Y que cumplas muchos más!!!

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